Y a los cuidadores y cuidadoras ¿Quién los cuida?

Todos sabemos que algunas personas mayores  y personas con diversidad funcional necesitan una atención especial llegando a precisar de ayuda para tareas tan básicas como asearse o ponerse una camiseta. Pero ¿quién se encarga de estos cuidados?

El cuidador o cuidadora, es la persona o institución que se hace cargo de las personas con algún tipo de dependencia. Por lo tanto, estamos hablando de madres, padres, hijas, hijos u otros familiares  (cuidadores informales) o bien de personal contratado (cuidadores formales).

Un 54% de los cuidadores de personas dependientes son familiares de éstos y el 85% de las personas cuidadoras son mujeres.

Los cuidados son inherentes a la vida, a pesar de ello a menudo son invisibilizados y tanto los cuidadores informales como formales no reciben el apoyo y el reconocimiento que merecen y que precisan.

Ser cuidador o cuidadora , es un rol y una ocupación que puede producirse de manera progresiva, por ejemplo, ante la pérdida de autonomía que puede conllevar el proceso de envejecimiento o de repente ante un accidente o una enfermedad de su familiar. El proceso de cuidar, es a menudo largo y pasa por diferentes etapas en cada una de las cuales se plantean distintas dificultades  en los que la persona cuidadora experimenta diferentes estados de ánimo y se enfrenta a diferentes dilemas. 

¿Qué le sucede a mi familiar? ¿Se va a recuperar? ¿Qué ayuda va a necesitar?

La etapa inicial suele estar marcada por la incertidumbre, ya que la persona intuye que su familiar va a precisar de sus cuidados pero no sabe la magnitud de la ayuda que va a necesitar, por cuánto tiempo, cómo lo va a poder llevar a cabo, si será capaz de hacerlo, a quién debe acudir si precisa ayuda, etc. Suele estar marcada también por la ausencia de un diagnóstico médico. Todo ello comporta sentimientos de angustia. 

No puede cuidar de sí mismo, necesita de mis cuidados. ¿Cómo debo de hacerlo? ¿Seré capaz?¿Lo estoy haciendo bien? 

En una segunda  etapa el cuidador o cuidadora se reconoce a si mismo como tal. Toma conciencia de la nueva realidad y de todo lo que ello comporta (nuevas responsabilidades, cambio en sus rutinas, cambio en sus relaciones sociales, pérdida de actividades que le eran significativas, modificación de sus roles, etc) pero a menudo no es consciente de sus propias necesidades de apoyo y de atención. En esta etapa el día a día de la persona cuidadora está determinado por las necesidades de la persona a la que cuidan, convirtiéndose el hecho de cuidar  en  su principal o una de sus principales ocupaciones. Incluso a menudo, las relaciones sociales de la persona cuidadora se ven reducidas a aquellas que se relacionan con el rol de cuidador (visitas médicas, visitas a servicios sociales, otros cuidadores en situaciones similares, etc). En esta etapa es fundamental que el cuidador aprenda a escucharse y a cuidarse aunque esto puede ser una utopía para muchos de ellos. En esta etapa, la persona cuidadora suele experimentar agotamiento, ansiedad, tristeza, aislamiento, dificultades para pedir y aceptar ayudas externas, etc.

No puedo seguir cuidándole  en casa, necesito más ayuda.  ¿Estoy haciendo lo correcto?  Me siento culpable.

Puede llegar un momento en el que el cuidador o cuidadora no pueda afrontar más estas tareas y se vea con la necesidad de ingresar a su familiar en una institución. Aunque la finalización del rol de cuidador no es total, en esta etapa, este rol cambia de manera significativa el día a día de la persona cuidadora. A menudo dar este paso confronta sentimientos de culpa y de alivio difíciles de gestionar. 

¿Lo hubiera podido hacer mejor? ¿Qué haré a partir de ahora?

En una última etapa, la persona atendida  fallece. En ese momento se produce la pérdida del rol de cuidador o cuidadora. Esto implica un cambio en la rutina, las relaciones y  la ocupación de la persona cuidadora por lo que tiene que afrontar la pérdida y el duelo. No todos los duelos son iguales por lo que cada persona lo gestionará de diferente.  

Desde Showee estamos trabajando para promover la autonomía en los procesos de ducha de  todas aquellas personas que tienen dificultades en su aseo personal  y para facilitar la prestación de los cuidados a aquellos cuidadores y cuidadoras que luchan cada día para dotar de dignidad y de calidad de vida a las personas a las que atienden. 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s